El virus de la inmunodeficiencia humana, VIH es uno de los más terribles agentes infecciosos que afronta el organismo humano en estos últimos tiempos. Es tan letal, que algunas cepas de este virus, consiguen penetrar en los macrófogo y en las células T colaboradoras (linfocitos T), a través de un receptor de la célula T, que generalmente se une a una citocina; una vez en el interior de las células, el VIH, inserta su material genético en el núcleo de la célula invadida y se aprovecha de la maquinaria celular para su propia replicación.

 

Las células T colaboradoras, son un componente esencial en el sistema inmunológico del organismo y su destrucción por el VIH, produce una grave inmunodeficiencia secundaria. Esta inmunodeficiencia provocada por el VIH, en el organismo, da lugar a la aparición del Síndrome Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA); enfermedad vírica contagiosa, que presenta distintas manifestaciones clínicas, caracterizadas por una disminución de la capacidad inmunitaria del paciente y que se hace vulnerable a enfermedades que no constituiría una amenaza para personas cuyo sistema inmunológico funcionase normalmente.

 

Nuestro organismo se enfrenta cada día a una serle considerable de agentes invasores: virus, bacterias y muchos otros microorganismos causantes de enfermedad, cuyo objetivo es superar nuestras defensas naturales. Estas defensas conocidas globalmente como sistema inmunitario, están compuestos por trillones de células. El sistema inmunitario debe ser capaz de enfrentarse a multitud de microorganismos invasores y de distinguir lo “propio” de la “extraño” con un elevado grado de precisión.

Tratamiento del SIDA

La línea de defensa de nuestro sistema inmunitario lo conforman los fagocitos, células que atrapan, ingieren microorganismos invasores y los presentan en la superficie celular, para el reconocimiento por parte de los receptores de la célula T, el sistema del complemento constituido por proteínas del complemento, que pueden destruir los microorganismos directamente perforando sus membranas celulares y también pueden atraer a los fagocitos y a otros agentes del sistema inmunitario hacia ellos, recubriendo su superficie; las células asesinas naturales, un tipo específico de linfocitos, pueden responder frente a ciertas infecciones víricas y a algunas células tumorales.

 

El virus de la inmunodeficiencia adquirida, no es controlado por todo este ejército de defensa de nuestro sistema inmunitario innato y el virus del SIDA finalmente, se desarrolla en nuestro organismo, destruyéndolo y acabando con nuestra vida y de millones de vidas más en el mundo. Se estima que en África el 50% de la población está infectada.

 

En el tratamiento con el Synadeniumen concentraciones altas se ha observado una actitud impresionante; a los 8 días de administración del medicamento, se logró la suspensión del cuadro diarreico, el insomnio y la depresión, a los 20 días el paciente observaba un restablecimiento general, su peso había aumentado 4 kg, sólo faltando hacer las pruebas correspondientes. En otros casos, con cuadros similares, los resultados fueron los mismos, faltando hacer también las pruebas correspondientes; estos resultados son indicadores muy aleccionadores, que nos comprometen aún más en esta tarea que parecería imposible. Se cree que el Synadeniumno sólo contiene el retrovirus, para el control del VIH/SIDA, sino también el antígeno para combatirlo.